Construir una comunidad sólida y comprometida en redes sociales es uno de los mayores retos y, al mismo tiempo, una de las mayores oportunidades para las organizaciones sin ánimo de lucro.
A partir de la experiencia de Arrels Fundació —entidad dedicada al acompañamiento de personas sin hogar— compartida por Silvia Torralba y Nayara Vicente en el webinar de Teaming Academy, te dejamos los aprendizajes y recomendaciones estratégicas para transformar seguidores en una comunidad movilizada.
La causa por delante de la marca: el núcleo para atraer a la comunidad
Para generar un vínculo genuino con la comunidad, en Arrels priorizan la comunicación de la causa social por encima de la propia marca u organización.
- Comunicar desde los derechos humanos: El punto de partida siempre es la defensa de los derechos de las personas y la concienciación sobre la problemática.
- Intencionalidad y rigor: Es fundamental comunicar con objetivos claros (sensibilizar, denunciar y transformar) apoyándose en datos reales y precisos.
- La voz en primera persona: Dar espacio a las personas con experiencia vivida en la calle aporta un valor humano insustituible que conecta profundamente con la comunidad
Estrategia y planificación: las bases para dinamizar la comunidad
Una comunidad en redes sociales no se construye publicando por publicar; requiere una estrategia digital definida y adaptada a la capacidad de la entidad.
- Calendario de contenidos equilibrado: Alternar publicaciones informativas, de búsqueda de colaboración o voluntariado, e iniciativas de incidencia o reivindicación política.
- Construcción de argumentarios internos: El equipo de comunicación debe estar en diálogo constante con los equipos de atención directa y jurídicos para elaborar argumentarios sólidos sobre temas clave (como la aporofobia o el sinhogarismo femenino).
- Constancia frente a frecuencia: Para ONG pequeñas o con pocos recursos, lo esencial es mantener una regularidad sostenible (por ejemplo, una publicación semanal) en lugar de intentar estar presentes a diario sin planificación.
Recomendaciones clave para cuidar y hacer crecer tu comunidad
El crecimiento y la salud de la comunidad dependen de la calidad del contenido y de la capacidad de escucha de la organización.
- Aportar contenido útil y de valor: Difundir información práctica (por ejemplo, qué hacer o a dónde acudir cuando alguien duerme en la calle bajo lluvia extrema) genera alto impacto e interacciones en la comunidad.
- Escucha activa y bidireccionalidad: Leer y responder comentarios y mensajes directos ayuda a detectar dudas, frenar prejuicios y adaptar futuros contenidos a los intereses reales de la comunidad.
- Adaptación por plataforma: Cada red social tiene un público distinto. Es recomendable adaptar el lenguaje y formato (Instagram, LinkedIn, X, TikTok) según a quién nos dirijamos.
- Reaprovechar y diversificar formatos: Un contenido relevante no caduca; un carrusel educativo puede convertirse meses después en un Reel o en un vídeo con portavoz.
- Gestión pedagógica de comentarios y discursos de odio: Responder de manera asertiva y rigurosa ante dudas o comentarios negativos permite educar no solo a quien pregunta, sino a toda la comunidad que lee la conversación.
De la comunidad digital a la acción real: movilización y donaciones
El objetivo final de consolidar una comunidad es lograr que las personas se impliquen activamente con la causa.
- Movilización para acciones puntuales: Las redes sociales son la herramienta clave para convocar voluntariados específicos, como recuentos nocturnos o encuestas anuales.
- Herramientas de participación ciudadana: El desarrollo de aplicaciones o localizadores donde los vecinos puedan alertar de situaciones de vulnerabilidad fomenta la implicación directa de la comunidad.
- Conversión orgánica en donantes: Cuando el mensaje emocional y la sensibilización están bien trabajados, la conversión hacia donativos puntuales (a través de Bizum o campañas específicas) se produce de forma natural sin necesidad de un tono agresivo de captación
Cómo gestionar las redes sociales de una ONG
Una gestión eficaz de las redes sociales requiere mucho más que publicar contenidos. La planificación, la escucha activa y la capacidad de adaptación son factores fundamentales para fortalecer la relación con la comunidad.
- Anteponer la causa a la marca: El primer mensaje debe enfocarse siempre en la problemática social, la concienciación y la defensa de los derechos humanos, explicando qué sucede con las personas antes de destacar la propia estructura o marca de la entidad.
- Diseñar una estrategia con un calendario equilibrado: No es necesario publicar por publicar ni obligarse a subir contenido todos los días. Define objetivos claros para cada publicación y alterna de forma planificada contenidos informativos, de colaboración o captación de voluntariado, e iniciativas de incidencia política o denuncia.
- Priorizar la constancia sobre la frecuencia: Si se trata de una organización pequeña o con recursos limitados, lo fundamental es fijar mínimos alcanzables y sostenibles en el tiempo (por ejemplo, comprometerse a publicar una vez a la semana asignando roles claros).
- Ofrecer contenido útil, transparente y humanizado: Difundir información práctica que resuelva necesidades inmediatas de la ciudadanía genera un gran impacto e interacción. Asimismo, incorporar testimonios en primera persona y cuidar la calidad visual añade una autenticidad difícil de igualar.
- Reaprovechar y diversificar contenidos: Los contenidos de valor no caducan. Un tema trabajado previamente en formato de carrusel puede reutilizarse meses después en un vídeo corto (Reel) o en una declaración en texto.
- Escuchar activamente para fomentar la bidireccionalidad: Dedica tiempo diario a revisar comentarios y mensajes directos. Las preguntas o inquietudes habituales de la comunidad son la mejor guía para detectar vacíos de información y planificar las siguientes publicaciones.
- Construir argumentarios internos y responder con pedagogía: Reúne al equipo para elaborar textos de postura consensuados sobre temas complejos o recurrentes antes de que surja la polémica. Al responder a usuarios con dudas o críticas, hazlo con empatía y rigor pedagógico, sabiendo que la respuesta educa a toda la comunidad que lee la conversación.
- Adaptar el mensaje a cada plataforma: Un mismo tema debe redactarse con un tono, extensión y formato diferente según se publique en Instagram, LinkedIn, X o TikTok para responder al perfil de público de cada canal.
- Gestionar los discursos de odio de manera rigurosa: Evalúa la intencionalidad de los comentarios negativos, contrapón datos objetivos basados en la experiencia directa de la entidad y procura que los perfiles sociales se mantengan como un espacio seguro y de respeto.
Recomendación extra: Las historias generan conexión
Las experiencias reales tienen la capacidad de acercar realidades complejas a la ciudadanía. Las historias permiten comprender mejor los desafíos que afrontan determinadas personas y favorecen la empatía.
Por ello, compartir testimonios y experiencias puede contribuir a humanizar la comunicación y acercar la misión de la organización a la comunidad.
Esperamos que el post te haya sido muy interesante y hayas aprendido cómo gestionar las redes sociales para crear comunidad en tu entidad. Si no quieres perderte ninguno de nuestros webinars gratuitos, suscríbete a nuestro canal de Eventbrite para recibir las alertas de los próximos webinars que vamos a realizar aquí.
Y si quieres profundizar en la comunicación social, no te pierdas el paso a paso para crear una gran historia o Storytelling, el poder de las historias.
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